Es muy importante vigilar la higiene postural cuando se toca un instrumento, el que sea. En el caso del clarinete se tiene que vigilar con la posición del cuerpo, la fuerza que hacemos con los dedos, la embocadura y la respiración.

Posición del cuerpo
Cuando tocamos tenemos que tener la cabeza derecha, formando un ángulo de 90º con el cuerpo. Las piernas tienen que estar un poco separadas y el cuerpo tiene que estar derecho, aunque con una postura que nos permita un mínimo de comodidad. El instrumento tendría que formar un ángulo de 30 a 45º en relación con nuestro cuerpo.

En este ejemplo la posición es bastante correcta, aunque los hombros tendrían que estar un poco más atrás y el clarinete un poco más bajo.

Los dedos
El peso del instrumento se apoya sobre el pulgar de la mano derecha (izquierda si usáis un clarinete para zurdos) y en la embocadura. A mayour fuerza que hacemos con los dedos más fácil es hacerse daño, pues ponemos más peso en el pulgar. Se tiene que tocar delante de un espejo para ver si apretamos demasiado (si vemos que tenemos las puntas de los dedos amarillas o los anillos marcados en las yemas, apretamos demasiado). El clarinete suena con solo tapar los agujeros, no hace falta apretar. Es conveniente no levantar los dedos demasiado, porque tenemos que hacer más esfuerzo al moverlos y nos dificulta tocar rápido.

Embocadura
Para tocar el clarinete tenemos que clavar los dientes frontales de la mandíbula superior en la embocadura (un compensador es muy útil, mirad en accesorios) y tenemos que poner el labio inferior sobre los dientes de la mandíbula inferior. La caña se tiene que aguantar sobre el labio inferior. El llabio superior nos sirve para cerrar la embocadura y que el aire no se escape. Cuando soplamos el labio inferior tiene que estar estirado, como una sonrisa forzada y no se pueden hinchar las mejillas o afectaremos el sonido y la presión del aire. Recordad que con la boca no se tiene que hacer fuerza, sólo colocar los dientes y labios de manera que el aire no salga por los lados. Se tiene que vigilar que el labio inferior esté estirado y que no hacemos demasiada presión con este (a parte de hacernos daño, desafinamos el clarinete).

Respiración
Una buena técnica de respiración es fundamental para poder tocar el clarinete. El tipo de respiración que utilizamos se llama respiración diafragmática, que es la que usamos cuando dormimos. Básicamente se trata de bajar el diafragma cuando cogemos aire ("hinchar" la barriga antes que el pecho) y cuando lo expulsamos, la barriga se tiene que deshinchar como si fuera un globo. Una buena manera de trabajar esto es estirarse en una superfície más o menos dura, con la espalda recta y un peso (un tomo de la enciclopedia) encima de la barriga. Si el libro se levanta cuando cogemos aire, estamos haciendo bien las cosas.
Se tiene que trabajar también la presión y la dirección de la columna de aire. Una manera muy fácil de hacerlo consiste en poner un globo en la parte inferior de la boquilla e intentar hincharlo sin hinchar las mejillas (necesitamos un espejo). Cuando salga bien, ponemos la caña en la boquilla e intentamos hacer sonar la boquilla con el globo al final sin hinchar las mejillas. Las primeras veces, hincad y deshinchad el globo unas cuantas veces antes para hacerlo más fácil. Cuando esté dominado, usar globos más pequeños.
Para trabajar la dirección, coged una pajita de refresco o zumo y, respirando de forma correcta, haced como si tocaseis el clarinete.